Estudios Biblicos

7, agosto 2007

Inolvidable: María Vs. Judas

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Buenas Nuevas de Jesús, con amor
Guía de estudio nº 33

El evangelio según Marcos relata una historia tan bella, que cautiva a todo el que esté dispuesto a prestarle atención. Como el lirio que emerge del fango, está situada entre dos de las historias más oscuras y horribles del relato bíblico, como lo estuvo también Jesús entre los dos ladrones. Las tres se encuentran en Marcos 14:1-11.

La primera de ellas refiere cómo “los principales sacerdotes y los escribas” decidieron prender con engaño y matar a Jesús. La tercera consiste en la maquinación aún más baja y ruin de uno de los discípulos de Jesús, Judas Iscariote, vendiéndose al diablo a fin de traicionar a Jesús hasta la muerte. Y en medio de las dos encontramos la maravillosa historia de una mujer que el mundo jamás podrá olvidar.

Nunca antes hizo alguien una cosa semejante. Jesús declaró al propósito: “Dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para memoria de ella” (Marcos 14:9). Eso implica que su historia irá por siempre ligada a la predicación del “evangelio eterno” que proclaman los tres ángeles de Apocalipsis 14. Siendo así, no podemos dar por concluidas las Guías de estudio sin dedicar una –ésta– especialmente a ella. Aunque por dos mil años la intrépida devoción de esa mujer ha arrojado luz sobre el sublime amor de Cristo, muchos no la comprenden aún.

Los cuatro evangelistas narran el hecho, proveyendo cada uno diferentes detalles. Al ensamblar las piezas, brilla como el viejo y precioso mosaico acabado de descubrir.

Un caso “perdido”

1. Lee Marcos 14:1-9. ¿Qué don trajo esa mujer a Jesús? ¿Cuál era su valor monetario?

TU RESPUESTA: ___________________; _______________________.

Nota: Un “denario” era una moneda de plata que equivalía al sueldo diario de un obrero, según podemos ver en Mateo 20:2.

2. ¿En qué términos alabó Jesús a la mujer? Marcos 14:6, 8

RESPUESTA: “_______ _____ me ha hecho… ha hecho lo que ______, porque se ha anticipado a _______ mi cuerpo para la sepultura.”

Nota: En el lenguaje original significa algo excelente, sublime, plenamente adecuado. ¡Ojalá Jesús pueda decir de nosotros algo semejante! En esa historia tiene que haber algo que arroje luz sobre el evangelio.

3. ¿Qué clase de oposición tuvo que enfrentar? Marcos 14:4 y 5. ¿Por parte de quiénes? Mateo 26:8; ¿Influenciados por quién? Juan 12:4 y 5

RESPUESTA: “Algunos se __________…”; “Al ver esto, los _____________ se enojaron…”; “Dijo uno de sus discípulos, _______ _________ hijo de Simón…”

Nota: Judas arrastró a los once discípulos a creer que tenía razón al condenar aquella mujer. No tenían discernimiento espiritual. No tenían la menor idea de la maldad de Judas, ni de la bondad de ella. Hoy necesitamos ciertamente una mejor visión que la que demostraron tener por aquel tiempo.

4. ¿Quién era esa mujer que ungió a Jesús, y que obtuvo tal elogio de su parte? ¿Qué oscuro pasado tenía? Marcos 16:9; Lucas 8:2; Juan 12:3

RESPUESTA: “______ ___________, de quien había echado siete demonios.”

Nota: La mujer que se describe ungiendo a Jesús en Mateo 26:7, Marcos 14:3 y Lucas 7:37 ha de ser la misma que Juan 12:3 llama “María”. Ningún escritor de un evangelio habría podido omitir ese hecho que Jesús especificó que habría de ser de un conocimiento tan universal como el evangelio mismo.

Lucas 7:37 y 39 nos informa de que “era pecadora”, una forma respetuosa de decir que había perdido su reputación moral (lee también Mateo 21:31 y Lucas 15:1 y 2). Con gran tacto, Lucas narra otra faceta de la historia (7:36-50) que revela ciertos hechos sorprendentes: De lo que Simón el fariseo se dijo a sí mismo cabe deducir que él tenía un conocimiento íntimo de María. Y dado que Jesús implicó que él era diez veces más culpable que ella, es razonable pensar que Simón fue precisamente quien la sedujo y arruinó su vida, probablemente desde su misma niñez o adolescencia.

Cuando una joven sufre una desgracia de esa magnitud, suele terminar en el derrumbe moral y psicológico. No había psicólogos ni psiquiatras en los días de María. Sintiéndose violada e indigna, cayó en la desesperación y se arrojó al abismo sin fondo del abandono. Los demonios acabaron por poseer su mente y corazón. Eso puede fácilmente suceder a cualquier ser humano que no conozca otra cosa más que la desesperación.

El afortunado encuentro de María con Jesús

5. Aunque se encontraba perdida en la culpabilidad, polución moral y desesperación, ¿qué hizo Jesús por ella? Marcos 16:9; Lucas 8:2

RESPUESTA: Jesús echó de María Magdalena “siete __________.”

Nota: No una ni dos, sino siete veces derramó su alma Jesús en oración, en favor de esa aparente ruina humana. Jesús no oraba de forma maquinal y repetitiva, sino “con gran clamor y lágrimas” (Hebreos 5:7). Podemos bien pensar que el profundo resentimiento hacia el hombre que había arruinado su vida era uno de esos siete “demonios”, quizá el último que Jesús echó de ella. Para quien no lo ha sufrido, se hace difícil imaginar la amargura que puede albergar el corazón de quien ha sido víctima del incesto, u otra forma de abuso sexual.

¡Cuantos corazones humanos sufren por un odio y resentimiento que sólo la voz de Jesús, “con gran clamor y lágrimas” puede sanar! Nuestro aprecio por el perdón de Dios va siempre paralelo a nuestro perdón hacia los demás.

María, al verse sana de esa enfermedad que parecía incurable, rebosaba de agradecimiento y buscó la oportunidad para expresarlo de la forma más ferviente.

6. Habiendo oído la mención que Jesús hizo de su próxima muerte (detalle que pasó desapercibido a los doce), ¿qué gran idea cruzó la mente de María, como forma de expresarle su agradecimiento? Marcos 14:8

RESPUESTA: “_______ ___ _______ para la sepultura”.

Nota: Lee los versículos 3 y 5, para ver la forma en que ungió su cabeza y sus pies (Lucas 7:38, 46; Juan 12:3). María no encontró entre las rebajas ningún perfume adecuado para su Salvador. El precio de aquel perfume lo hace solo apto para emperadores. ¡Piensa en lo que significa invertir en eso el salario de un obrero, durante todo un año! Para María no hubo nada demasiado costoso, si era para ofrecerlo a su Señor.

Supo de la fiesta en casa de Simón y concibió una idea sublime y descabellada. Si esperaba a ungir a Jesús después que muriera, él nada sabría sobre su profundo agradecimiento. ¿Por qué no hacerlo mientras vivía aún? María no figuraba en la lista de invitados a la fiesta, pero ¡podía presentarse por sorpresa y ungirlo allí! Ni ella misma se daba plena cuenta del significado de su acto.

Quebró impulsivamente el frasco de alabastro, ungiendo con el precioso perfume la cabeza y los pies de Jesús. El suelo absorbió el sobrante derramado, y la intensa fragancia hizo enmudecer toda conversación. El interés de cada invitado se centró en descubrir el extraño origen de aquel fenómeno, y María resultó inevitablemente delatada.

Una fuente inesperada brotó en el alma de María, quien rompió en sollozos irreprimibles. No había previsto esa situación. Sus lágrimas bañaban los pies de Jesús, y la “pecadora” se arrodilló para secarlos con sus largos cabellos. Es uno de los hechos más sublimes que haya efectuado un pecador arrepentido, pero la torpeza de Judas y el resto de discípulos sólo fue capaz de reaccionar con crítica y desdén.

7. ¿Cuál te parece que fue la razón de la inequívoca y entusiasta manera en que Jesús elogió el acto de María? Marcos 14:6-8

TU RESPUESTA: __________________________________________.

Nota: Jesús vio algo que los discípulos eran demasiado ciegos para ver:

(a) en el frasco de alabastro roto, vio un emblema de su propio cuerpo, que pronto sería quebrantado por nosotros.

(b) en el precioso perfume derramándose hasta el suelo, Jesús vio su sangre, vertida en medida sobreabundante, suficiente como para salvar a los millones de pecadores que pueblan la tierra, siendo que sólo algunos de entre ellos apreciarían su sacrificio y serían finalmente salvos.

(c) en la motivación totalmente desprovista de egoísmo que impulsó a María, Jesús vio un reflejo de su propia motivación de amor (ágape), al venir a morir por nosotros. Ninguna expectativa de reconocimiento o recompensa motivaba a María en su acto de devoción. Su único deseo era honrarlo, expresarle gratitud por haberla salvado del “infierno” que ya había comenzado a conocer. De igual modo, Cristo ciertamente nos ha redimido sin deseo alguno de recompensa para sí mismo. Él “derramó su alma hasta la muerte”, el equivalente a esa muerte sin esperanza que la Biblia llama “segunda muerte”, en su sacrificio por nosotros (Isaías 53:12; Hebreos 2:9).

(d) en el acto sacrificial de María, al comprar el perfume más costoso, Jesús vio el eco de su acto de dar todo lo que era y tenía, por nosotros. ¡Cómo debió alegrar a Jesús el ver que por fin un ser humano comenzaba a apreciar las dimensiones de su amor por la raza perdida! Una pecadora arrepentida ungía el alma del Hijo de Dios, restando amargura a sus últimos pasos hacia la cruz.

(e) Unas gotas vertidas sobre la cabeza de Jesús, o incluso sobre sus pies, habrían bastado para un ungimiento “normal”. Pero era imposible contener el torrente de su desbordante gratitud en los límites de la devoción “normal” y mesurada. Era una sombra del océano de amor demostrado en el sacrificio del Calvario. Jesús no tuvo bastante con derramar unas pocas gotas de esa sangre preciosa. El amor ágape nunca se para a considerar el precio. Lo daría todo por salvar un mundo que quería sólo su crucifixión.

¿De acuerdo con Judas?

8. ¿Qué propósito, noble en apariencia, presentó Judas como razón de su enojo por el acto de María? Juan 12:4 y 5

RESPUESTA: “¿Por qué no se vendió este perfume por trescientos denarios y ___ ____ ____ __ ____ ________?”

Nota: El versículo 6 nos da una idea de cuánto habría beneficiado a los pobres ese dinero. Pero los discípulos ignoraban que Judas era ladrón. Lo veían como al más capaz e inteligente, como al sabio administrador. El razonamiento de Judas es de una lógica impecable, y está en aparente armonía con los frecuentes recordatorios de Jesús a propósito de cuidar de los pobres. ¿No te parece que bien hubiéramos podido estar de acuerdo con Judas y con “la mayoría”, en su condenación del acto irregular de María? ¡Qué fácilmente nos habríamos encontrado de parte del frío corazón de Judas, en la justa indignación de su ceguera espiritual! Y sin embargo, ¡qué crudamente se distingue ahora su maldad, puesta en contraste con el amor infinito de Cristo, y la fiel respuesta de un corazón sensible!

¿No podría nuestro corazón albergar frialdad y ceguera espiritual? Posiblemente el mayor problema no lo tenga el Señor con “los publicanos y las rameras” (Mateo 21:31 y 32), sino con aquellos que profesan ser religiosos, pero son incapaces de discernir el ágape cuando es pródigamente manifestado. La condición espiritual de la moderna “Laodicea” (Apocalipsis 3:14-21) recuerda a la de los once discípulos, ciegamente engañados por Judas. ¡Cuán a menudo han carecido los profesos seguidores de Jesús del “colirio”, y no han manifestado mayor discernimiento que los discípulos, a pocos días del Calvario! ¡Y eso a pesar de ser ministros ordenados, apóstoles, dirigentes de la iglesia!

Jesús también amó a Simón

9. ¿Qué enfermedad había contraído Simón, el fariseo? Marcos 14:3; Mateo 26:6

TU RESPUESTA: _________________.

Nota: Lucas 7:39 muestra los oscuros pensamientos de Simón con respecto a Jesús. Concluyó que ni siquiera era “profeta”. Simón estaba agradecido a Jesús por haberlo sanado de su lepra, y en aquella fiesta encontró la forma de decirle “Gracias”, de acuerdo con su orgullosa y digna condición de fariseo. Pero al ver que Jesús aceptaba la ofrenda de María, encontró la evidencia que buscaba para rechazarlo como a su Salvador, y se alegró de no haber caído en el “engaño” de tomarlo por el Mesías.

“Siete diablos” habían atormentado a María. Un octavo, peor que los anteriores, tenía preso a Simón: el del orgullo y desprecio hacia la fe que surge bajo la inspiración del amor divino.

10. ¿Con qué tacto y sabiduría reveló Jesús a Simón su verdadera condición espiritual? Lucas 7:40-46

TU RESPUESTA: ___________________________________________________.

11. ¿Cuál es la relación entre el pecado y el perdón? Lucas 7:47

RESPUESTA: “…sus ________ pecados le son perdonados, porque amó _______; pe-ro aquel a quien se le perdona _____, _____ ama.”

Nota: El deseo de Jesús no es que nos entreguemos al mal y al diablo, cometiendo “muchos pecados” a fin de aprender a amar como lo hizo María al saberse perdonada y sanada (pudiera ser que jamás encontrásemos el camino de regreso). Jesús quiso que nos demos cuenta de que somos realmente culpables de “muchos pecados”, que somos realmente los que debemos 500 denarios, y no 50. Los pecados de cualquier otro habrían sido los nuestros, de no salvarnos de ellos la gracia de Cristo. Nadie es de forma innata mejor que otro. Como dijo Lutero, todos estamos compuestos por el mismo material. Sólo aceptando humildemente el don de Cristo del arrepentimiento, podemos librarnos del insidioso “octavo demonio”.

12. Predicadores y teólogos han venido debatiendo desde hace años acerca del significado de la fe. ¿Qué afirmó Jesús? Lucas 7:50

RESPUESTA: “Tu ___ te ha ________; ve en ____.”

Nota: La fe genuina de María consistió en la profunda apreciación de su corazón por el amor de Cristo. Nada menos que eso es digno de ese nombre.

“Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” 1 Pedro 5:7

“Orad sin cesar” 1 Tesalonicenses 5:17

“No se haga mi voluntad, sino la tuya” Lucas 22:42

“Dios dio a los hombres el poder de elegir; a ellos les toca ejercitarlo. No podéis cambiar vuestro corazón, ni dar por vosotros mismos los afectos a Dios; pero podéis escoger servirle. Podéis darle vuestra voluntad, para que él obre en vosotros tanto el querer como el hacer, según su voluntad” (El Camino a Cristo, p. 47 y 48).

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Fin de la serie “Buenas Nuevas”.

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Si tiene alguna consulta, contacte a Pr. Pedro Torres.

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19, julio 2007

La Ira y el Perdón

Filed under: amor,ira,perdón — ptorresm @ 9:36 pm


La base de la religión es el perdón de Dios por nuestras ofensas, por muy graves que sean. Pero eso no queda ahí, la verdadera religión (reconciliación con Dios) conlleva que nosotros también imitemos la conducta de Dios con nosotros y la reproduzcamos hacia los demás.

Así lo podemos leer en el Padre Nuestro (Mateo 6:9-14.

Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores […] Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial.15 Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.

Esto es fácil de decir, pero no es tan fácil de hacer… sin la ayuda de Dios. Veamos qué nos dice la Biblia más a fondo.

1. ¿Qué nos aconseja el Salmista respecto el enojo? Salmo 37:8.
RESPUESTA: “Refrena tu enojo, abandona la ira; no te irrites, pues esto conduce al mal.”

2. ¿Qué puede suceder si nos enojamos con facilidad? Proverbios 14:17.
RESPUESTA: “El iracundo comete locuras, pero el prudente sabe aguantar.”

3. ¿Quién es mejor que los fuertes o poderosos? Proverbios 16:32.
RESPUESTA: “Más vale ser paciente que valiente; más vale dominarse a sí mismo que conquistar ciudades. “

4. ¿Qué puede detener un arrebato de furia y cuál es la honra? Proverbios 19:11.
RESPUESTA: “El buen juicio hace al hombre paciente; su gloria es pasar por alto la ofensa. “

5. Cuando alguien está airado, ¿qué es lo mejor que se puede hacer en ese momento? Proverbios 22:24.
RESPUESTA: “No te hagas amigo de gente violenta, ni te juntes con los iracundos”.

NOTA: Es muy fácil caer en la tentación de acudir a personas o “amigos” a los que acudir después de tener un problema, buscando “comprensión”, cuando lo que buscamos en realidad es afirmarnos en nuestra decisión de enfadarnos y reaccionar de forma inadecuada, en vez de procurar la reconciliación y el perdón.

6. Salomón aconseja no apresurarse, ¿a qué? Eclesiastés 7:9.
RESPUESTA: “No te dejes llevar por el enojo que sólo abriga el corazón del necio”.

7. ¿Qué consecuencia tiene el enojo según Jesús? Mateo 5:22.
RESPUESTA: “Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno”.

8. ¿Qué nos aconseja Pablo que dejemos? Colosenses 3:8.
RESPUESTA: “Pero ahora abandonen también todo esto: enojo, ira, malicia, calumnia y lenguaje obsceno.”.

9. ¿Cómo debemos ser según Santiago? Santiago 1:19.
RESPUESTA: “Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse”.

NOTA: No es fácil controlarse en ciertos momentos, pero siempre tendremos que brindar la oportunidad del diálogo con las partes afectadas. Alejandro Magno tenía una costumbre que ilustra muy bien este punto. Cuando alguien acudía a él para acusar a otra persona, Alejandro se tapaba una oreja con la mano. Le preguntaron por qué hacía eso y la respuesta fue que hacía eso porque se reservaba esa oreja para escuchar a la tercera parte acusada y así tener un juicio imparcial.

10. ¿Puede el hombre airarse sin pecar? Efesios 4:26.
RESPUESTA: “«Si se enojan, no pequen.» No dejen que el sol se ponga estando aún enojados”.

NOTA: Aunque hay situaciones extremas que requieren más de un día de reflexión, por regla general lo ideal es no dejar que llegue a acabarse el día sin solucionar la discusión.

11. ¿Qué sucede si damos rienda suelta al enojo? Efesios 4:27.
RESPUESTA: “Ni den cabida al diablo”.

12. El diablo espera el momento débil para entrometerse, ¿qué debemos hacer entonces? Santiago 4:7.
RESPUESTA: “Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes”.

13. Cuando hemos ofendido a alguien, con o sin motivo, ¿qué debemos hacer primero para ser perdonados?
RESPUESTA:
Marcos 11:25.
“Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados”.
Lucas 11:4
“Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden. Y no nos metas en *tentación.””.

14. ¿Cuántas veces he de perdonar? Lucas 17:4.
RESPUESTA: “Aun si peca contra ti siete veces en un día, y siete veces regresa a decirte “Me arrepiento”, perdónalo”.

15. ¿Qué dijo Jesús a Pedro ante la misma pregunta? Mateo 18:21, 22.
RESPUESTA: “Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: —Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces? —No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces —le contestó Jesús—”.

16. ¿Cómo debemos ser entonces?
RESPUESTA:
Efesios 4:32
“Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”.
Colosenses 3:13
“De modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes”.

17. ¿Cuál es el método para perdonar al hermano? Mateo 18:15-17.
RESPUESTA: “»Si tu hermano peca contra ti, ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano. Pero si no, lleva contigo a uno o dos más, para que “todo asunto se resuelva mediante el testimonio de dos o tres testigos”. Si se niega a hacerles caso a ellos, díselo a la iglesia; y si incluso a la iglesia no le hace caso, trátalo como si fuera un incrédulo o un renegado”.

18. ¿Qué consejo nos da Jesús si hay alguien enfadado con nosotros? Mateo 5:23-25.
RESPUESTA: “Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda. Si tu adversario te va a denunciar, llega a un acuerdo con él lo más pronto posible. Hazlo mientras vayan de camino al juzgado, no sea que te entregue al juez, y el juez al guardia, y te echen en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo”.

19. ¿Quién más nos tiene que perdonar además del ofendido? 1 Juan 2:1.
RESPUESTA: “Mis queridos hijos, les escribo estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos ante el Padre a un intercesor, a Jesucristo, el Justo”.

20. ¿Cómo llegarán a ser nuestros pecados? Isaías 1:18.
RESPUESTA: “Vengan, pongamos las cosas en claro —dice el Señor—. ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!”.

Aquí tenemos las mejores indicaciones que Dios nos da en su Palabra. Pero humanamente esto no es fácil, lo mejor es pedir ayuda a Dios en oración: ” Si ustedes creen, recibirán todo lo que pidan en oración.” (Mateo 21:22).

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4, mayo 2007

Dios es ágape

Filed under: amor,justificacion — ptorresm @ 10:05 pm


Buenas Nuevas de Jesús, con amor
Guía de estudio nº 6

Dios es ágape

Hemos reservado para este estudio sobre el amor los dos contrastes más sorprendentes entre el amor humano, eros, y el don sublime, ágape. Al comenzar a apreciar algo de la grandeza y gloria del ágape, a la luz de la más plena revelación del Nuevo Testamento, es inevitable preguntarse: ¿Puede albergar el corazón del ser humano el verdadero ágape? ¿Acaso no somos incapaces de algo así? La respuesta es: Somos incapaces, excepto que lo aprendamos de Cristo.

Y todos podemos aprenderlo. Así lo afirma la Biblia. Al leer la descripción que hace Pablo de los siete pasos en la condescendencia de Cristo, de su maravilloso ágape que lo llevó a abandonar su morada celestial para humillarse hasta la muerte de cruz (Filipenses 2:5-8), puede parecernos algo imposible. Pero Pablo dice virtualmente: ‘No, ¡no es imposible!’ “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”.

Jesús no nos dice: ‘Contemplad mi vida caracterizada por el ágape y maravillaos, pero no os esforcéis en vano, pues jamás lograréis nada parecido’. ¡No! Nos dice: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (Juan 13:34). “La energía creadora que llamó los mundos a la existencia está en la Palabra de Dios. Esa palabra imparte poder, engendra vida. Cada mandato es una promesa; aceptada por la voluntad [elegida], recibida en el alma, trae con ella la vida del Ser infinito. Transforma la naturaleza y crea el alma de nuevo a imagen de Dios” (Education, p. 126). Nunca nos pide que hagamos lo imposible. Podemos, cuando ingresamos humildemente en su escuela y le permitimos que nos enseñe.

En este estudio veremos bellas demostraciones de ágape en las vidas de pecadores como nosotros. Contemplaron a Cristo por la fe, y obtuvieron una victoria completa.

Más contrastes entre dos tipos de amor

El eros se ama a sí mismo. Viene como equipaje estándar en el corazón de todo ser humano, incluyendo a los paganos. Se lo exalta tanto hoy como en tiempos de Platón y de los filósofos que le fueron contemporáneos.

1. ¿Cómo expone la Biblia ese amor que se ama a sí mismo? Mateo 16:22-24
RESPUESTA:
“Señor, ten ___________ ___ ___ ______…”

2. ¿Nos urge Jesús a cultivar o fomentar ese amor hacia uno mismo? Mateo 22:37-40
RESPUESTA: “Amarás a tu prójimo _____ __ ___ ______”

Nota: Jesús enseñó el amor a Dios y al prójimo. De ningún modo enseñó el amor a uno mismo, ya que es contrario a su principio: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo” (Mateo 16:24). El significado de sus palabras es éste: ‘Ahora que has nacido de nuevo mediante tu fe en mí, ama a tus semejantes con la misma intensidad con la que te amabas a ti mismo antes de ser convertido’.

3. Por contraste, ¿cómo demuestra el ágape su naturaleza? ¿Se amó Jesús a sí mismo? ¿Antepuso la preservación de su propia vida? Gálatas 1:3 y 4
RESPUESTA:
“Gracia y paz sean a vosotros, de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo, el cual ___ ____ __ ___ ______ por nuestros pecados…”

4. ¿Cuál es el consejo de Dios? Romanos 15:1-5
RESPUESTA: “Cada uno de vosotros agrade __ ___ _________…” “Porque ni aún Cristo se agradó __ ___ _______…”

5. ¿En qué consiste el “gozo de tu Señor” en el que hemos de entrar? Juan 15:11; Mateo 25:21; Juan 6:38
RESPUESTA: “He descendido del cielo, no para ______ ___ __________, sino ___ __________ del que me envió.”

El gran contraste entre ambos amores

(I) El eros es un tipo de amor que busca la inmortalidad. Está basado en la doctrina pagana de la inmortalidad natural del alma, que fue adoptada por muchas iglesias populares, junto al falso día de reposo (dominical). Es un tipo de amor que busca y desea la recompensa. Anhela entrar en la Nueva Jerusalén. Se centra en todas las recompensas que allí tendremos: caminar por las calles de oro, comer del fruto del árbol de la vida, disfrutar de los inimaginables deleites de los que estaremos rodeados. Esa avidez de recompensa es la motivación que caracteriza a muchos que “siguen” a Cristo. Lo mejor que es capaz de producir es un tipo de experiencia de tibieza, de satisfacción de uno mismo, a medio camino de lo que es un auténtico cristiano.

Nota: “No es el temor al castigo, o la esperanza de la recompensa eterna, lo que induce a los discípulos de Cristo a seguirle. Contemplan el amor incomparable del Salvador, revelado en su peregrinación en la tierra, desde el pesebre de Belén hasta la cruz del Calvario, y la visión del Salvador atrae, enternece y subyuga el alma. El amor se despierta en el corazón de los que lo contemplan. Ellos oyen su voz, y le siguen” (El Deseado de todas las gentes, p. 446).

(II) En contraste, el ágape está dispuesto a renunciar a su recompensa, es capaz de aceptar hasta la propia perdición, si conviniera al honor de Dios y al bien del prójimo.

6. Cuando Jesús murió en la cruz, ¿cuál fue su auténtica motivación? ¿qué tipo de muerte fue la que murió? Relaciona Isaías 53:11 y 12 con Apocalipsis 2:11
RESPUESTA
: “Verá el fruto de la __________ ___ ___ _____ y quedará ____________; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará sobre sí ____ _____________ de ellos…” “derramó ___ _____ hasta la muerte, y fue contado con los ___________.”

Lo que motivó a Jesús fue el ágape, y lo llevó a morir el equivalente a la segunda muerte en nuestro favor (Apocalipsis 2:11). “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores, ¡pero nosotros lo tuvimos por azotado, como herido y afligido por Dios! Mas él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. Por darnos la paz, cayó sobre él el castigo, y por sus llagas fuimos nosotros curados” (Isaías 53:4 y 5).

7. ¿Qué muestra que Jesús sufrió exactamente la misma muerte que sufrirán al fin los perdidos en su destrucción eterna, o segunda muerte? Mateo 27:43-46; 2 Corintios 5:21 (lee también Salmo 22, el salmo de la crucifixión).
RESPUESTA: “Al que no conoció pecado [Cristo], por nosotros [el Padre] ___ _____ _______…”

Nota: Cristo sintió la suprema agonía de tener que separarse de su Padre. Isaías 59:2 dice: “Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios y vuestros pecados han hecho que oculte de vosotros su rostro para no oíros”.

Esa es la muerte a la que Jesús fue hecho “obediente”. Clamó en su angustia: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” Toma el tiempo para considerar con reverencia que somos realmente tú y yo quienes debiéramos haber atravesado por esa desgarradora experiencia, si él no hubiera tomado nuestro lugar y hubiera muerto nuestra segunda muerte.

Esa noción del ágape se ha ido desvaneciendo en muchos profesos seguidores de Cristo, a medida que una idea pagana se ha ido infiltrando sutilmente en su pensamiento. Se trata de la doctrina de la inmortalidad natural del alma. Tal doctrina niega la realidad de la auténtica muerte, y según ella es imposible que Cristo muriera en realidad. Si es que fue al Paraíso el mismo día que “murió” en la cruz (como muchos deducen de una lectura errónea de Lucas 23:43, en la que algunos traductores situaron una coma en el lugar equivocado), entonces no se anonadó realmente, no se vació de sí mismo, no murió realmente en la cruz, no murió el equivalente a la auténtica y segunda muerte.

La doctrina de la inmortalidad natural del alma convierte el sacrificio de Cristo en una impostura, en un simulacro de estar recibiendo la ira de Dios contra el pecado, mientras que en realidad lo sostenía su confianza en la recompensa. Sin embargo, lo cierto es que, cuando las tinieblas lo sobrecogieron en el Calvario, desapareció totalmente de su vista el rostro sostenedor del Padre. Su clamor: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Salmo 22:1) no era nada parecido a una frase fingida por un actor de teatro. Isaías tuvo razón: “Derramó su alma hasta la muerte”, hasta la segunda muerte.

8. ¿Hasta dónde fue Jesús para salvarnos? Salmo 139:7 y 8
RESPUESTA:
“Si en el _______ hiciera mi estrado, allí tú estás.”

Nota: Como ya vimos con anterioridad, el amor eros no es necesariamente malo. No es un error desear la recompensa o parase a contemplar las glorias del cielo y la felicidad de quienes lleguen al fin allí. La cuestión es que el eros no es en nada diferente ni superior a lo que posee cualquier pagano. Es inoperante en tanto en cuanto motivación. No alcanza a producir un carácter semejante al de Cristo. Como escribió Pablo en 2 Corintios 13:3, “de nada me sirve”

¿Está a nuestro alcance el poseer el amor ágape?

9. Cuando el Señor probó a Moisés para ver qué tipo de amor es el que tenía, ¿cómo respondió éste? Éxodo 32:7-10; 31 y 32

RESPUESTA: Rehusando la oferta que le hizo el Señor, de hacer una gran nación a partir de él, Moisés emplazó a Dios a que perdonase al pueblo “su pecado, y si no, _________ ____ ______ que has escrito.”

Nota: Moisés comprendió sin duda el alcance eterno de ser borrado del libro de la vida, y aún así estuvo dispuesto a compartir la perdición con el pueblo de Israel. Su deseo de que el pueblo de Dios fuera perdonado y Dios pudiera ser así honrado, pudo más que su temor a la perdición eterna, o que su deseo de gloria personal. No es difícil imaginar al Señor rodeando con sus tiernos brazos a su siervo sollozante. Había encontrado a un hombre conforme al deseo de su corazón.

10. ¿Poseía el apóstol Pablo ese mismo amor ágape? Romanos 9:1-3
RESPUESTA:
“Deseara yo mismo ser _________, separado de Cristo, por _______ __ ____ __________, los que son mis parientes según la carne.”

Nota: Pablo conoció la calidad de ese amor ágape, pues antepuso el amor a sus hermanos antes que su propio bien eterno.

11. ¿Cuál es la única motivación válida para hacernos semejantes a Cristo? 2 Corintios 5:14, 15
RESPUESTA: “El _____ de Cristo ____ ___________…” “para que los que viven ___ ___ ______ para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.”

Nota: Todo aquel que vea la cruz tal cual es, y cree, presencia el milagro del ágape reproduciéndose en su propio corazón. Esa es la forma en la que el mundo entero ha de ser “trastornado” (Hechos 17:6), mediante el ágape de Cristo que nos constriñe o motiva, que nos impide seguir viviendo para nosotros mismos y nos hace vivir para Cristo, quien murió y resucitó por nosotros. No comprendemos el evangelio si dejamos de apreciar el ágape en su mismo centro. Es también imposible que tengamos una comprensión verdadera de la fe, si ignoramos que ésta consiste en la respuesta del corazón humano ante “la anchura, la longitud, la profundidad y la altura” del ágape de Cristo (Efesios 3:18 y 19). ¡No puede haber justificación o justicia por la fe, al margen de una profunda apreciación de ese amor! Como no se cansaron de repetir los apóstoles, la cruz vino a ser la verdad central del mundo. A la luz de la revelación traída por la cruz, todo ser humano se siente juzgado. La cruz viene a constituir la definición final del amor, y esa es la razón por la que ese ágape desplegado en la cruz revolucionó al mundo. ¡Permite que revolucione tu vida!

12. Para concluir estos tres estudios sobre el ágape, lee la oración de Pablo por ti (por “todos los santos”). ¿Responde tu corazón con un “Amén” ferviente a esa oración? Efesios 3:14-21
RESPUESTA: Si habita “Cristo ____ ___ ___ en vuestros corazones”, estáis “arraigados y cimentados en ______” y sois capaces de comprender con todos los santos las dimensiones del “______ de Cristo, que excede a _____ ______________, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”

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Siguiente estudio: 7: Fácil salvarse, difícil perderse.

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Si tiene alguna consulta, contacte a Pr. Pedro Torres.

26, abril 2007

Aprendiendo sobre el “ágape”

Filed under: amor,justificacion — ptorresm @ 10:43 pm


Buenas Nuevas de Jesús, con amor
Guía de estudio nº 5

Aprendiendo sobre el “ágape”

En el estudio anterior hemos comprendido nuestra profunda necesidad de amor:

(1) Nadie es capaz por sí mismo de amar a otro con ese tipo de amor que la Biblia presenta como el artículo genuino.

(2) Lo que poseemos en común con otras personas, incluidos los paganos, es la dotación natural del eros: el tipo de amor que ama a los demás porque nos resultan amables.

(3) La Biblia dice que “Dios es amor [ágape]”, el tipo de amor que ama a quien no es amable, incluso a sus enemigos.

(4) La Biblia dice que, a menos que poseamos el ágape, incluso aunque seamos capaces de hablar en lenguas angélicas, no somos más que címbalo que retiñe. Si “entendiera todos los misterios”, o si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara los montes, y no tengo amor (ágape), nada soy. Si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, de nada me sirve sin ese maravilloso don del amor ágape.

(5) El denominador común a todo ser humano es el temor, pero el ágape lo hace desaparecer en su totalidad. Eso nos lleva a reconocer que ¡no estamos sobrados de ágape!

(6) Nuestro amor común, lo que los griegos llamaban eros, depende del valor o belleza de lo que amamos. Pero el ágape es libre, es independiente y capaz de amar a quien es indigno de ese amor, incluso de amar a sus enemigos.

(7) El eros se funda en la noción de necesidad. El ágape, en contraste, no se funda en ella, ni se alimenta por deseo de recompensa alguno.

¿Cabe la felicidad sin el amor ágape?

1. A pesar de que no nos es algo natural, ¿cuán importante es el ágape? Juan 13:34

RESPUESTA:
“Un mandamiento nuevo os doy: que os ______ _____ __ ______; como yo os he amado, que también ___ ______ _____ __ ______.”

2. ¿Cuándo conocerá el mundo finalmente al verdadero pueblo de Dios? Juan 13:35
RESPUESTA: “En esto ___________ ______ que sois mis discípulos, si tenéis _____ los unos por los otros.”

3. Enumera siete características del ágape que te parezcan especialmente esenciales (de la lista que aparece en 1 Corintios 13:4-8)
TU LISTA: __________________________________________________________.

4. Si uno sigue a Cristo motivado por el aprecio que tiene por su amor [ágape], y no por el deseo egoísta de recompensa o de temor al castigo, ¿crees que prevalecerá? Relaciona 1 Corintios 13:8 con Juan 10:27-29
TU RESPUESTA: ___________________________________________________.

Nota: “No es el temor al castigo, o la esperanza de la recompensa eterna, lo que induce a los discípulos de Cristo a seguirle. Contemplan el amor incomparable del Salvador, revelado en su peregrinación en la tierra, desde el pesebre de Belén hasta la cruz del Calvario, y la visión del Salvador atrae, enternece y subyuga el alma. El amor se despierta en el corazón de los que lo contemplan. Ellos oyen su voz, y le siguen.” (El Deseado de todas las gentes, p. 446).

Más contrastes entre el ágape y el eros

El eros es un tipo de amor que busca a Dios. Ese es el fundamento de la mayoría de las religiones. Es la razón para la existencia de templos y santuarios. Es una búsqueda noble en apariencia. Pero el ágape es diferente: no es el hombre quien busca a Dios, sino que es Dios quien busca al hombre.

5. Lee Lucas 19:10 y observa la diferencia:
RESPUESTA: “El Hijo del hombre vino a _______ __ __ _______ lo que se había perdido.”

La mentalidad del eros nos hace imaginar a Dios como si jugara al escondite con nosotros, haciendo difícil que lo encontremos. Ir en su búsqueda se convierte en una ardua tarea, y nunca tenemos la seguridad de haberlo encontrado.

6. En contraste con lo anterior, ¿cuán cerca de cada uno de nosotros está Dios? Hechos 17:27; Juan 1:9
RESPUESTA:
“Ciertamente ___ _____ ______ de cada uno de nosotros.” Jesús era “la luz verdadera ____ ________ __ _____ _______.”

Nota: ¿Cuán cerca está Dios de ti? ¿Con cuánto fervor te está buscando? Está tan cerca como esa “palabra de fe” a la que se refiere Romanos 10:8 y 9, y que tu boca y tu corazón pueden pronunciar. Mediante esa palabra te ha encontrado ya. Está llamando a tu puerta en este momento (Apocalipsis 3:20).

7. Lejos de esconderse, ¿cuán cercano está de ti, desde el mismo nacimiento, aún sin que te dieras cuenta? Salmo 139:1-5, 7-13
RESPUESTA: “Todos mis caminos ___ ____ ___________… detrás y delante ___ __________ … me guiará tu mano y ___ ______ ___ ________.”

Otro contraste: El eros es un amor que está subordinado al valor atribuido a lo que se ama. De forma natural, tratamos mejor al profesor que al basurero (sin embargo, nuestra situación se volvería insoportable sin el segundo). Nuestra sociedad “ama” a las personas que “valen”, y valor suele ser sinónimo de educación académica, inteligencia o riqueza. Pero el ágape es distinto: no está subordinado al valor de lo que se ama. Es soberano e independiente. No depende del valor de la persona amada, sino que al contrario, le confiere valor al amarla.

8. Lee Isaías 13:12 y observa el fruto del ágape.
RESPUESTA: “Haré más __________ que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir ___ ____ ________.”

Nota: Imagina una piedra cualquiera de un solar. No tiene ningún valor. Pero supón que tomando esa piedra en tus manos, y amándola como hace una madre con su bebé, fueses capaz de convertirla en oro puro. ¿Qué valor tendría ahora? Eso es lo que el Señor hace por ti y por mí con su amor “ágape”. Ese es el amor que podemos recibir de él, y aprender a ejercitarlo en favor de nuestro prójimo.

El eros procura escalar posiciones, subir más arriba. Desea promoción. Es fácilmente visible en la escuela, en la empresa, en la política… ¡hasta en la iglesia!

9. ¿En quién se dio ese amor eros que busca “lo suyo”? Isaías 14:12-14
RESPUESTA:
En _________.

10. Por contraste, ¿hasta dónde está dispuesto a descender el ágape? Filipenses 2:5-8
RESPUESTA: Encuentra en el texto siete pasos en la humillación de Jesús, por contraste con el deseo de exaltación de Lucifer:

(1) “Siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse”. El Hijo de Dios depuso su corona voluntariamente, motivado por el ágape, su propio carácter.

(2) “Se despojó a sí mismo”. Cuando Cristo se despojó a sí mismo, estaba sometiendo eterna y voluntariamente todo lo que le era valioso, algo que sólo puede realizar el ágape.

(3) “Tomó la forma de siervo” (o esclavo). A los ángeles se los llama siervos o “espíritus ministradores” enviados para velar por nosotros (Hebreos 1:14). Si Cristo se hubiese hecho como uno de ellos, eso habría significado una gran condescendencia para él, puesto que él era su Creador y Comandante. Pero descendió aún más:

(4) “Se hizo semejante a los hombres”. Ningún ser humano ha caído tan bajo como para que al Hijo de Dios le resulte imposible de alcanzar. Y una vez que permitimos que ese amor se abra paso en nuestro corazón, toda traza del orgulloso sentimiento de sentirse más santo que otros desaparece, y eso nos permite alcanzar también el corazón de los demás.

(5) Más aún, “hallándose en la condición de hombre, se humilló a sí mismo”. Su madre le dio a luz en un humilde pesebre, se vio obligada a abrigarlo con pobres e improvisados harapos, y a transportarlo de la forma más precaria y simple. La suya fue la vida de un obrero menesteroso. Pero eso no es todo:

(6) Fue “obediente hasta la muerte”. El tipo de muerte al que fue obediente no consistió en una evasión de las responsabilidades. Consistió en ir al oscuro pozo sin fondo, a la condenación consciente y vital de cada célula de su ser, bajo el sentimiento del desagrado de Dios. Su séptimo y último paso lo aclara aún más:

(7) “Y muerte de cruz”. En los días de Jesús, la muerte de cruz era la más humillante y desesperada de las muertes. No sólo era la más cruel de cuantas se hubieran inventado, no sólo la más vergonzante –ser amarrado desnudo ante la multitud burlona que contempla tu agonía con satisfacción. La muerte de cruz llevaba en sí misma un horror más profundo que todo eso: Significaba la maldición del Cielo. El tipo de muerte que murió Cristo fue la de los perdidos, quienes perecerán finalmente en la mayor desesperanza, aquello que Apocalipsis denomina la “segunda muerte”. Esa fue la muerte a la que Jesús se hizo “obediente”. Clamó angustiado: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46). Medita en ello con atención y reverencia. Tú y yo somos quienes debiéramos hab-er atravesado esa experiencia, de no ser porque él tomó nuestro lugar y murió nuestra segunda muerte.

La medida real de la agonía de Jesús en la cruz

Los sufrimientos de Jesús fueron incomparablemente mayores que el simple padecimiento del dolor físico, o que la tortura de cualquiera de los mártires. No hubo fingimiento o trampa alguna en la carga que lo aplastó. Dice la Escritura: “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6).

¿Qué produce el pecado? “Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios y vuestros pecados han hecho que oculte de vosotros su rostro” (Isaías 59:2). La iniquidad separa de Dios, deja el alma en la más desesperante privación y soledad, destruye todo sentido de la seguridad. El Señor puso realmente sobre Cristo la iniquidad de todos nosotros. Eso significa que puso los mismos sentimientos de culpa, soledad, inseguridad y desesperación que tan bien conocemos. Fue eso lo que separó a Cristo de su Padre. Antes de comprender esa verdad, resulta difícil concebir que Cristo se hubiera sentido abandonado. La Biblia afirma que clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” ¿Fue la exclamación de un actor dramático que no sentía lo que decía, o fue el sincero clamor de un corazón quebrantado por la amargura y la congoja? Cristo no llevó esa carga como solemos llevar un fardo sobre nuestros hombros. La llevó dentro de sí, en su propio ser.

Pedro especifica que: “Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:24). Fue en su propio sistema nervioso, en su mente y en su ser donde llevó esa mortífera carga. Pablo fue incluso más explícito: [El Padre] “por nosotros lo hizo pecado” (2 Corintios 5:21).

Cristo no fue un pecador, jamás pecó. Pero se hizo “maldición por nosotros (pues está escrito: ‘Maldito todo el que es colgado en un madero’)” (Gálatas 3:13). El pecado y la maldición son aquí equivalentes. La afirmación de Pablo implica que la identificación de Cristo con el pecado, en la cruz, fue algo terriblemente real. “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Si Cristo fue hecho pecado, hecho maldición por nosotros, está claro que debió igualmente sufrir la paga del pecado, la muerte. Cristo está muy cercano a nosotros “porque el que santifica [Cristo] y los que son santificados [los pecadores], de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Hebreos 2:11).

¿Qué es la muerte? ¿Qué es la paga del pecado que Cristo sufrió? La Escritura presenta dos clases de muerte: una llamada “sueño” (Juan 11:11 y 13), que es la muerte a la que normalmente nos referimos. La otra es la auténtica, la segunda muerte (Apocalipsis 2:11; 20:6; 21:8). Significa la eterna separación de Dios, adiós a la esperanza y a la vida para siempre.
Fue esa segunda muerte la que Jesús sufrió. “Para que por la gracia de Dios experimentara la muerte por todos” (Hebreos 2:9). Puesto que él la experimentó por cada ser humano, ese “sueño” al que ordinariamente llamamos muerte no puede constituir aquello que él experimentó, dado que la sufre por sí mismo todo ser humano hasta hoy. Sea lo que fuere lo que Cristo sufrió, lo fue para que no tuviéramos que sufrirlo nosotros.

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Siguiente estudio: 6: Dios es Ágape.

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22, abril 2007

Dos amores opuestos

Filed under: amor — ptorresm @ 7:53 pm


Guía de estudio nº 4

Dos amores opuestos

Nuestro idioma sólo tiene una palabra para expresarlo: “amor”. Con ella nos referimos a algo tan sublime como lo que es el Dios de los cielos, y con ella nos referimos también a actos de la más baja moralidad. Tan inespecífica es esa palabra, que ha llegado a poder expresar casi cualquier cosa, o casi ninguna cosa.

Cuando los apóstoles escribieron el Nuevo Testamento, su lenguaje era más rico que el nuestro. La palabra más común para la noción cotidiana de amor era eros, algo así como nuestro uso más habitual de la palabra amor. Denotaba el amor mutuo entre esposos, el amor paternal y el filial, el amor de los amigos, un principio noble y bello. Era la gran idea de Platón sobre un amor elevador y espiritual, lo opuesto a la mera sensualidad.

Cuando el apóstol Juan tomó su pluma para escribir la gloriosa expresión: “Dios es amor”, no pudo escribir ‘Dios es eros’. Por más noble y bello que el eros pudiera parecer, tuvo que escribir: “Dios es ágape”. Los filósofos de los días de los apóstoles se molestaron porque no se empleara su término predilecto (eros). Se inició así un debate que dura ya más de dos mil años, a propósito de esas dos ideas contrapuestas de Dios.

Esas dos nociones sobre el amor pugnan todavía hoy por la supremacía. Cada hombre, mujer y niño en este mundo aceptará antes o después uno u otro como el ideal de su vida. Nuestro estudio tiene por objeto contrastar ambos tipos de amor.

El ágape nos sorprende y maravilla

(Al escribir las respuestas, procura emplear la palabra original “ágape”, en lugar de “amor” o “caridad”, como algunas versiones de la Biblia han traducido)

1. ¿Cuán inútiles son las palabras de aquel que carece de ágape en su corazón? 1 Corintios 13:1
RESPUESTA: “Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo ágape, vengo a ser como ______ ____ _________ __ _________ ____ _______.”

2. ¿De qué sirve el conocimiento y la fe, si falta el ágape? 1 Corintios 13:2
RESPUESTA:
“…_____ soy.”

3. Si repartes tus bienes a los pobres, y hasta llegas a morir como mártir, pero careciendo de ágape, ¿de qué sirve? 1 Corintios 13:3
RESPUESTA: “de _____ me sirve.”

4. De entre todo profeso cristiano en el mundo, ¿quién es el que realmente conoce a Dios? 1 Juan 4:7 y 8
RESPUESTA: “el ágape es de _____. Todo aquel que _____ [con ágape] es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no ha __________ __ _____, porque _____ ___ ágape.”

5. Si uno posee el ágape, ¿cuán valeroso y confiado estará en el día del juicio? 1 Juan 4:17
RESPUESTA: “En esto se ha perfeccionado el ágape en nosotros, para que tengamos ___________ ___ ___ ____ ________.”

Nota: ¡Piensa en ello! !Caminar confiadamente en la presencia misma de Dios, entre ángeles santos! Supera lo imaginable.

6. ¿Qué hace el ágape con nuestro miedo innato al juicio? 1 Juan 4:18
RESPUESTA:
“En el ágape no hay ______; sino que el perfecto ágape _____ ______ ___ ______…”

7. ¿Es posible que una persona posea el ágape, y continúe viviendo en la transgresión de la ley de Dios? Romanos 13:10
RESPUESTA: “El cumplimiento de la ley es ___ _____.”

Nota: Es un asunto de importancia capital. El apóstol Santiago afirma (Santiago 2:10) que “cualquiera que guarde toda la ley, pero ofenda en un punto, se hace culpable de todos”. Y Juan establece que la verdadera iglesia de Dios se distinguirá en los días del fin por la obediencia a todos los mandamientos de Dios (Apocalipsis 12:17; 14:12). ¡Significativo! Muchos creen ser buenos cristianos, debido a que suponen que saben cómo amar. Al final, no obstante, habrán de oír las palabras del Señor diciéndoles: “Nunca os conocí” (Mateo 7:22 y 23). Lo que tuvieron fue “eros”, pero no “ágape”; y nunca supieron la diferencia.

Jesús clarifica: no confundas el “eros” con el “ágape”

8. ¿De qué es fácilmente capaz el amor que todo hombre –incluyendo a los paganos– hereda por naturaleza? Mateo 5:46 y 47

RESPUESTA: “Si amáis a los que os ____, ¿qué ____________ tendréis? ¿No hacen también lo ______ ____ ____________? Y si saludáis a vuestros __________ solamente …”

9. Por contraste, ¿para qué nos capacita el amor ágape? Mateo 5:44
TU RESPUESTA: _______________________________________.

10. De acuerdo con lo anterior, ¿cuál es el significado de ser “perfecto”? Mateo 5:45-48
TU RESPUESTA: _______________________________________.

Nota: “El amor hacia el hombre es la manifestación terrenal del amor hacia Dios. El Rey de gloria vino a ser uno con nosotros , a fin de implantar este amor y hacernos hijos de una misma familia. Y cuando se cumplan las palabras que pronunció al partir: ‘Que os améis los unos a los otros, como yo os he amado,’ cuando amemos al mundo como él lo amó, entonces se habrá cumplido su misión para con nosotros. Estaremos listos para el cielo, porque lo tendremos en nuestro corazón.” (El Deseado de todas las gentes, p. 596).

Lo que los griegos entendían por “eros”, es el tipo de amor natural, común a todos los hombres –también a los paganos–. Es un tipo de amor que depende de la belleza, bondad o valor del objeto amado. Se despierta ante la cualidad deseable del objeto de ese amor, como sucede en la relación sentimental entre personas de sexos contrarios. Es un tipo de amor ‘yo-amo-a-lo-que-me-ama-a-mí’.

11. En contraste con ese amor basado en la reciprocidad, ¿cuál es el valor de las personas objeto del amor ágape? Romanos 5:7, 8, 10
RESPUESTA: “Dios muestra su ______ para con nosotros en que siendo aún ___________, Cristo ______ ____ __________.” “siendo __________, fuimos _______________ con Dios por la muerte de su Hijo.”

El “eros” es un tipo de amor que reposa sobre la noción de necesidad. Empleamos de forma sinónima: ‘te amo, te necesito…’ Los esposos se aman… y se necesitan. Lo mismo cabe decir de padres con respecto a hijos y viceversa, y también de los amigos. Nada hay de malo en ello, pero el “ágape” está en completo contraste, basándose en una motivación totalmente altruista, sin relación con el interés ni necesidad propios.

12. ¿Cuál fue la motivación de Jesús al darse a sí mismo por nosotros? 2 Corintios 8:8 y 9
RESPUESTA: “… nuestro Señor Jesucristo, que por _____ __ _________ se hizo pobre siendo rico…” Pablo enseñó que si poseemos un tipo de amor de similar cualidad, demostraremos “___ ____________ del ágape vuestro.”

13. ¿Dónde vemos más claramente revelado el ágape? 1 Juan 4:9 y 10
RESPUESTA:
“En esto consiste el ágape… él nos amó a nosotros y ______ __ ___ _____ en propiciación por nuestros pecados.”

Nota: Propiciación significa un sacrificio hecho con el propósito de sanar nuestra enemistad contra Dios. “Si el Padre nos ama, no es a causa de la gran propiciación, sino que él proveyó la gran propiciación porque nos ama. Cristo fue el medio por el cual el Padre pudo derramar su amor infinito sobre un mundo caído” (El camino a Cristo, p. 13).

“Mira a la cruz del Calvario si quieres una prueba tangible de su amor. El cielo te observa con intenso interés, para ver lo que vas a hacer” (Sons and Daughters of God, p. 246).

“Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” 1 Pedro 5:7

“Orad sin cesar” 1 Tesalonicenses 5:17

“No se haga mi voluntad, sino la tuya” Lucas 22:42

“Dios dio a los hombres el poder de elegir; a ellos les toca ejercitarlo. No podéis cambiar vuestro corazón, ni dar por vosotros mismos los afectos a Dios; pero podéis escoger servirle. Podéis darle vuestra voluntad, para que él obre en vosotros tanto el querer como el hacer, según su voluntad” (El Camino a Cristo, p. 47 y 48)

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Siguiente estudio: 5: Aprendiendo sobre el “Ágape”.

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